El fin del poder

Posted by David Quitano  /   agosto 03, 2017  /   Posted in Opinión  /   No Comments

La vida consiste en adaptarse a la situación real y tener en cuenta las cosas como son,

no como quisiéramos que fueran

Ludwig Von Mises

 

El desgaste instrumental del quehacer estatal, es un picaporte más que evidente. Veracruz como la mayoría de las entidades federativas de nuestro país, tiene un problema de gobierno que ha dejado rezagado al democrático.

Parece que nuestra condición de ejercicio público no solo es de legitimidad, sino también de diagnóstico, a nivel nacional se presentan grandes, como patéticos casos que revelan esta coyuntura; implementamos un Nuevo Sistema de Justicia Adversarial, sin haber capacitado a los operadores, autopistas sin estudio sobre uso de suelo, Metrobús de dos pisos sin medir la altura. Es decir, sin diagnóstico, no vamos a resolver nada.

Esto ya se está complicando, a los gobiernos les dura muy poco su bono político, ya que aspectos esenciales como la seguridad o la infraestructura, son una condición motriz para que el derecho, el desarrollo y la vida social se dé de forma efectiva.

Diagnosticar y corregir es la única representación para allanar el camino, el problema de fondo es construir las condiciones necesarias para dar un paso al frente, quizás, los entes públicos envueltos en su burbuja no han contado con los incentivos adecuados para atender los problemas públicos, al final todo parece ser que están envueltos en una novela cosmética.

Cada vez más la población, tiende a interpretar el uso de la ley, como un instrumento de coacción, más que de impartición de justicia, y eso parece normal, quizás sea el último instrumento real para intentar exponer su poder, como muestra de esto, les comparto el escenario de Moisés Naím, mismo que parece ejemplificar correctamente lo que se vive en la mayoría de las democracias occidentales.

Naím en 2014 puso en circulación una brillante obra que lleva por título “El fin del poder”, en donde menciona, que dicho concepto es cada vez más débil, más transitorio, más limitado, dicha tesis asciende sobre la base de la disyuntiva ¿de qué manera estas nuevas características del poder están configurando el mundo actual, tanto para los más poderosos como para la mayoría de la población?

El autor apoya sus tesis en numerosos ejemplos, mismos que documenta recurriendo a fuentes diversas: libros y artículos científicos, periódicos y revistas, estadísticas de fundaciones, organismos multilaterales, gobiernos de diversos países y entrevistas del autor con algunos mandatarios y exmandatarios de los países a los que alude (Loaeza Reyes) .

Naím desarrolla su análisis con base en dos vectores. El primero es lo que caracteriza como tres grandes revoluciones:

1) La revolución del más, referida al aumento de todo: niveles de vida, educación, salud, países, esperanza de vida, información, relaciones con otras personas, etc.; se trata de cambios cuantitativos pero también cualitativos que hacen que muchos de los factores que permitían ejercer el poder dejen de ser eficaces;

2) La revolución de la movilidad significa que todos estos cambios se expanden y circulan cada vez más; más gente, dinero, productos, tecnología, información, estilos de vida se mueven a menor coste y a más lugares; los migrantes transfieren más remesas a sus lugares de origen, pero también transfieren ideas, aspiraciones, técnicas e incluso movimientos religiosos y políticos que minan el poder y el orden establecido en sus lugares de origen; el autor demuestra con cifras que las remesas son más importantes para esas economías que la inversión extranjera y que la ayuda económica de los países ricos (Naím, 2014: 98);

3) Finalmente, la revolución de la mentalidad, referida a los grandes cambios en la forma de pensar, las expectativas y aspiraciones que acompañan a las transformaciones mencionadas; Naím denomina revolución de las expectativas crecientes a la distancia que existe entre lo que la gente espera y lo que sus gobiernos pueden darle, y es resultado de las revoluciones del más y de la movilidad.

Si no se piensa cada acción gubernamental en sentido de los 3 anteriores vectores, no habrá acumulación del poder, se tendrán los puestos públicos, pero no el escrutinio social, mermando las posibilidades de trascendencia o impacto de poder.

Así, el cambio que como sociedad esperábamos no se está dando. Al final, como todo se mide en tiempo, conforme pasen los días, el poder será menor, y eso no lo digo yo, lo dice la física. Para muestra revisen los índices de aceptación.

 

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