¿Los políticos engañan con la verdad?

Posted by Jorge Francisco Cabral Bravo  /   octubre 17, 2017  /   Posted in Opinión  /   No Comments

Se ha vuelto casi un lugar común afirmar una y otra vez, que en determinados momentos o coyunturas, económicas o políticas, el político sea gobernante, funcionario, legislador o dirigente de partido engaña con la verdad.

¿Quién no conoce o recuerda la anécdota de don Adolfo Ruiz Cortines, quien engañó con la verdad a Gilberto Flores Muñoz en relación con la designación de su sucesor en la presidencia, allá por el año de 1957?

Sin embargo, no por muy usada le expresión de engañar con la verdad, se sale de su origen.

Ante la situación que vivimos hoy, con la designación para definir al sucesor de Enrique Peña Nieto en la presidencia de la República por parte del PRI, pienso que conviene comentar algo de su origen.

Los orígenes de engañar con la verdad se remontan a los últimos años del siglo XVI y los primeros del XVII. El personaje que casi con seguridad fue el que introdujo la expresión fue Lope de Vega, quien debe mucho en esto a don Miguel Sánchez.

El Arte Nuevo de Lope de Vega se refiere a la comedia y dentro de ella, a ese engañar con la verdad como centro de la obra.

Los espectadores sabían lo que algunos de los actores desconocían porque, estos eran los engañados con la verdad.

Para entrar a la parte política de engañar con la verdad, convendría aclarar primero, que mentir es afirmar algo que es falso, y otra cosa muy diferente engañar. Aquí, existe voluntad, premeditación y búsqueda de un beneficio o el perjuicio de otra persona.

De ahí que cuando decimos de un político que engaño con la verdad, él estaba a la búsqueda de un beneficio o un perjuicio al otro. En el caso de don Adolfo Ruiz Cortines, es claro que hubo premeditación y búsqueda de un beneficio. ¿Cuál era la primera y cuál el segundo?

La premeditación se da, cuando don Adolfo piensa lo que le dice a Gilberto Flores para hacerlo creer, que él es el elegido; el beneficio es obvio porque trataba de mantener protegido al que era, efectivamente su candidato para sucederlo, don Adolfo López Mateos.

Un elemento no menor en esto de engañar con la verdad en la política es la propensión del que escucha a imaginar lo que le conviene dejando de lado la objetividad. Como dijo don Adolfo López Mateos meses después; Él creyó que le decía que iba a ser mi sucesor cuando, si hubiera sido objetivo, habría entendido que lo que le estaba diciendo, era que él no sería designado.

Lleguemos con esta larguísima introducción que espero haya sido clara, transparente y no lo hubiese aburrido a lo que vemos hoy con el secretario de Hacienda y Crédito Público y el presidente de la República. ¿En verdad nos está diciendo el presidente, que el candidato de su partido será José Antonio Meade? ¿En verdad así es?

Otros dicen, quizás recordando la anécdota de los Adolfos, ¿No nos está diciendo Peña Nieto que Meade no será?

Si bien esto que vemos no es una comedia pero tiene mucho de ella, ¿piensa usted que el presidente Peña engaña con la verdad a los que tienen posibilidades de ser designados candidatos, para proteger a uno de ellos, al suyo?

¿Y Ud. En caso de no ser José Antonio Meade, se sentiría engañado con la verdad? Kuribreña.

Como comenté en una entrega anterior en un ejercicio de reflexión acerca de lo que significa ser mexicano, de cómo se nos observa desde fuera pero, sobre todo, de cómo nos percibimos nosotros. Y de la narrativa que hemos construido, que hemos permitido que se construya.

El tema ya de sí importante lo es más en este vendaval de insultos, ofensas e insinuaciones del hoy presidente de E.U., la incertidumbre por él provocada en torno al TLCAN.

Dice Leonardo Curzio con razón que las historias del mexicano son las del pasado, las de la nostalgia, de la tristeza. Yo añado que son también las de las derrotas gloriosas que no por el hecho dejan de ser derrotas, las de la glorificación del martirio, las del homenaje a quienes no somos capaces de honrar en la vida cotidiana.

La nuestra es siempre, de alguna manera, la crónica del desastre, lo que pudo ser y no fue.

Los relatos de los agravios sufridos en silencio, de la propia victimización, de la sobredramatización  de lo negativo y el menosprecio de los logros y las victorias propias o ajenas.

En asuntos tan graves y dramáticos como los recientes desastres naturales; tan trascendentes como el financiamiento de nuestro sistema electoral y de partidos; tan delicados como la realidad de la pobreza o la marginación de las comunidades indígenas, no podemos resistir la tentación de regresar a nuestros caminos telenovelescos. Sin melodrama, sin exageración, no hay realidad que valga.

Y para terminar; “No sé si usted lleve la cuenta, pero ésta es la novena vez, que José Antonio Meade Kuribreña acude al Senado de la República a rendir cuentas sobre algunas de sus responsabilidades en el gobierno federal. Es un buen récord, la verdad. Y no sólo eso. Fíjese, usted forma parte de un reducidísimo club de secretarios de Estado en México que han logrado ser titulares de la misma dependencia en dos sexenios seguidos. Y entonces uno se pregunta: ¿Pues qué tiene este señor Meade Kuribreña? ¿Por qué anda ahora en boca de todos y les genera sentimientos encontrados? A ver, yo quiero dejar algo muy claro, no se duda de su formación académica, no se duda de su honorabilidad, su seriedad, eficiencia o confiabilidad.  Meade Kuribreña ha comenzado a ser el centro, no de ataques, no da material para ello, sino de la atención de varios personajes. Ciertamente es un personaje respetado y con una reputación intachable.

Apenas hace unos días, El Financiero publicó una encuesta hecha a 892 ciudadanos líderes del país, en ella, José Antonio Meade quedó en primer lugar en la evaluación de cualidades frente a personajes como Andrés Manuel López Obrador, Margarita Zavala, Osorio Chong, Ricardo Anaya. José Narro, Miguel Ángel Mancera o Aurelio Nuño. También el banco suizo UBS estimó que Meade tiene las mejores posibilidades de convertirse en el candidato presidencial. No son pocas las voces que comienzan a ver al secretario como la baraja más fuerte del PRI rumbo a 2018.

Y eso, justamente eso, será lo que se va a preguntar México completo en las urnas de 2018.

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